HISTORIA
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El Lhasa Apso es el primero que se instaló en Occidente. El origen tibetano del Lhasa Apso no plantea ninguna duda; la primera parte de su nombre hace referencia a la capital del Tíbet. En cuanto al término Apso, podría derivarse de Apsoo que designa la cabra en tibetano, lo cual pone de manifiesto una de las características esenciales de la raza: su pelo largo y áspero al tacto. |
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El Lhasa es probablemente un perro muy antiguo. Algunos creen que su nacimiento se produjo en el siglo VIII antes de nuestra era, lo que supone una edad respetable, mientras que otros le atribuyen unos dos mil quinientos años de existencia. Se supone que este perro nació en el valle de Shangri Lah, es decir el valle de la Felicidad. Pero también se han de mencionar otras opciones que le reconocen orígenes menos nobles. Para el profesor Stelze, por ejemplo el Lhasa no sería muy antiguo y procedería de un modo prosaico, de diversos cruces en particular entre el terrier del Tíbet y el epagneul tibetano, a los que dicho autor considera como las únicas razas del Tíbet realmente antiguas. Hay que tener en cuenta que el budismo no se introdujo en el Tíbet hasta el siglo VII por el rey Strong-btsan. No parece que existan escritos tibetanos anteriores a ese período, durante el cual también se produjo la fundación de la ciudad de Lhasa. Y no fue hasta un siglo más tarde cuando empezó a establecerse poco a poco la versión tibetana del budismo hindú, el lamaísmo al que se hace constante referencia cuando se habla del Lhasa Apso. De hecho los testimonios más antiguos de esta raza son chinos. Se ha podido observar cómo un texto chino del siglo VII mencionaba el regalo de un par de perros pequeños a un emperador de la dinastía Tang; es probable que ésa fuera una de las primeras veces que se hacía un regalo así y que durante mucho tiempo siguiera siendo un hecho bastante raro. |
La instauración en 1644 de la dinastía manchú en el trono del Celeste Imperio, que después se haría con la soberanía sobre el Tíbet hasta comienzos del siglo XX, tuvo que intensificar esos envíos. Zarobe, favoreció intensamente el budismo de tipo lamaico, forma tibetana. Se puede pensar que una vez llegados a la corte de Pekín, estos perros tibetanos contribuyeron al nacimiento del shih tsu. . también existen porcelanas chinas antiguas en las que se reproducen perros que se parecen mucho al Lhasa Apso. En el Tíbet, los Lhasa Apso acompañaban a los lamas en todos sus desplazamientos. Los máspequeños incluso llegaban a ir metidos en las mangas de los hábitos de los monjes. Velaban por las preciosas reliquias de los religiosos. Es muy probable que también se dedicaran a girar los molinos de los rezos. Parece por tanto que estos perros hubieran vivido en estrecha relación con los monjes y los eruditos tibetanos, lo que no deja de ser normal ya que estos perros eran considerados como la reencarnación de los lamas que aún no habían alcanzado la beatitud suprema. Algunos autores mencionan que en otros tiempos a este perro se le llamaba en su país natal "Apso Seng Key", perro centinela que ruge como un león. Tradicionalmente, se trata siempre de pequeños perros o sus representaciones en madera o cerámica, colocados en los altares domésticos y en los templos sagrados. |
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Así, el pequinés, el shih tsu, el spaniel del Japón, independientemente de un cierto parecido físico también fueron perros-leones en algún momento de su historia.
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La simbolización del león en Oriente difiere considerablemente de la idea que tiene en Occidente de dicho felino. Además no parece que el león haya vivido nunca en China y el Tíbet.. Las denominaciones de "perro león" y "perro centinela" traducen perfectamente el lugar del Lhasa Apso en el mundo tibetano, ya que por lo visto su papel esencial consistía en ser guardián de los lamas. En el exterior la disuasión corría a cargo de los impresionantes dogos del Tíbet, pero al Lhasa se le confiaba la tarea de alertar y de poner en pie de guerra a aquellos temibles cerberos y la de señalar a los lamas cualquier hecho insólito. En perro, en efecto, era conocido por su oído excepcionalmente fino y su olfato muy desarrollado.
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